martes, 24 de agosto de 2021

Chicharrones de Cádiz


«Chicha y chicharrones, en la matanza a montones».

Refrán Popular

De Chiclana, Cádiz

INGREDIENTES

Una pieza de panceta de cerdo de un kilo y medio.
(Aproximadamente)

Cuatro o cinco dientes de ajo

Algo más de medio kilo de manteca blanca de cerdo

Orégano

Una cucharadita de pimentón dulce

Un par de hojas de laurel

Limón

Sal


ELABORACIÓN

En cazuela

Ponemos en una cazuela la manteca junto con la carne. Lo dejamos a fuego medio y veremos que la manteca se va derritiendo.

Incorporamos los ajos con su piel machacados de un golpe y también el orégano, la sal y una punta de pimentón (como una cucharadita de postre).

Ahora solo tenemos que seguir cocinando la carne dándole la vuelta a menudo. 

Tiene que hacerse por igual, sin quemarse, pero adquiriendo un color dorado por el exterior.

Bajamos la temperatura del fuego, una vez dorada la carne.

En total debe estar una hora aproximadamente al fuego. 

Pinchamos con un pincho de brocheta para comprobar que está tierna por dentro. Cuando esté lista, sacamos la panceta de la grasa y la dejamos escurrir. Ya solo tenemos que esperar que enfríe y coja consistencia.

Para servir, cortamos en lonchas finas, espolvoreamos con un poco de sal y unas gotas de limón. Se puede servir sobre rebanaditas de pan, pero lo clásico es servir con picos  o rosquillas.


En el horno


Se unta (con las manos) la panceta con el pimentón dulce .

Después se espolvorea con orégano seco, sal y preferiblemente ajo en polvo (ya que este no se quema en el horno.

Un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Se coloca en una bandeja de horno con papel de aluminio.

Se introduce en horno previamente calentado durante una hora, aproximadamente, a 200 grados. 

Pasado este tiempo lo sacamos y lo dejamos enfriar.

Cuando esté ya frío lo metemos en el frigorífico y lo cortamos preferiblemente con máquina de cortar fiambres o con un cuchillo muy afilado.

El secreto es que deben ser lonchas muy muy finas.


OBSERVACIONES

En algunos bares los sirven en taquitos no muy grandes.

Volviendo a nuestros chicharrones de Cádiz y a la pella del cerdo de donde se obtiene la manteca y los chicharrones tras derretirla, el proceso de elaboración continúa en una cazuela, como con la carne mechada. 

Hay que especiar bien y esperar a que la pieza se dore, vigilando para que no se queme. Una vez preparado, hay que dejar enfriar bien y cortar en lonchas.

El chicharrón típico se toma “crudo”, como el fiambre, y sirve tanto como aperitivo.

Es típico el rociarlos con zumo de limón.


jueves, 5 de agosto de 2021

Coquinas, Love Story

«Yo me enamoré de una vieja en la playa de isla cristina,
Ella se llamaba "wisni", 
y yo estaba cogiendo coquinas.
Yo tenía puesto mi tanga de leopardo
Y ella un bañadó de los años cuarenta,
Yo tenía apenas treinta años, 
y ella había cumplío los noventa».

Tienna balada de amol a la vieja de mis sentrañas
Mojinos Escozíos

De Huelva y Cádiz



Para aquellos que pudieron disfrutarlo.
Para nuestros padres que hicieron ese milagro posible.

Regreso a la niñez, de cuando acampábamos en verano y pasábamos las semanas viviendo a orilla del mar. Por aquellos años no había hoteles ni apartamentos y, sin embargo, la capacidad de improvisar junto a una necesidad imperiosa de disfrutar hacían que cualquier tipo de esfuerzo tuviese una desmedida recompensa. Dormíamos en tiendas de campaña. Junto a ella levantábamos la cocina y el sombrajo. Un poco más arriba y donde comenzaba la montaña el minúsculo baño.  

Dormíamos oyendo el rumor constante de las olas y bajo la sensación de que una de ellas alcanzaría la tienda de campaña. Matalascañas, El Pico del Loro, Mazagón; paraísos y reductos de mi niñez. Donde en las tardes y cuando el sol se ponía, aprovechábamos, mi hermana y yo, para ir en busca de coquinas con un cubito de plástico azul en mano. Para luego, mi madre cocinarlas; o bien echándolas al arroz o mareándolas en ajo y vino del condado de Huelva. 

Fotografías que quedan grabadas en la retina más íntima de uno y que ya, por más que uno quiera, no volverán.

Coquinas, una balada de amor

INGREDIENTES

Medio kilo de coquinas
Cuatro o cinco dientes de ajo
Vino blanco, manzanilla o fino
Aceite de oliva virgen extra
Perejil
Sal


ELABORACIÓN

Lo primero, limpiar de arena las coquinas, cubriéndolas en agua y con un poco de sal. Las mantenemos durante una hora aproximadamente y cambiando el agua de vez en cuando.

En una sartén ponemos los ajos fileteados con aceite de oliva virgen extra.

Cuando los ajos comiencen a dorarse añadimos las coquinas escurridas.

Una pizca de sal y un buen chorreón de manzanilla.

Conforme se vayan abriendo las coquinas las sacamos, de esta forma impedimos que se sequen y así quedan jugosas.

Las que no se abran la desechamos.

Dejamos que el caldo reduzca un poco e incorporamos perejil picado.

El caldo resultante lo vertemos sobre las coquinas.

Servimos inmediatamente.

OBSERVACIONES

Receta de muy fácil elaboración.

Sea cual sea la receta por la que nos decantemos la coquina no debe hervir más que lo necesario, ya que corremos el riesgo de que se seque en demasía.

Aunque existe otra manera de cocinarla, y es cociendo aparte las almejas una vez limpias de arena.

Reservamos el caldo de la cocción y colamos por si sueltan algún resto las almejas.

En vez de agua podría ser sustituida por el caldo de las almejas.

El resto de la receta viene a ser la misma.

Del vino, bastará que sean de nuestra total confianza.

Admite la receta; cebolla, tomate, laurel, jamón serrano, guindilla, huevo cocido y pimienta negra.


Algunas recetas de coquinas

Con espaguetis

Con arroz

A la marinera

Con tomate

Con ajos tiernos y espárragos blancos

Arroz caldoso con coquinas y pollos

Merluza en salsa verde con coquinas

Rape con salsa de azafrán y coquinas

Sopa de coquinas y fideos

Caldereta de atún y coquinas

Coquinas al coñac

Coquinas picantes
(ajo y guindillas)

Coquinas a la andaluza

(Ajo, cebolla, pimientos verdes, tomates y vino blanco)


«Ay fueron a coger coquinas
Los voluntarios de Cádiz
Fueron a coger coquinas
Ay a la primera descarga
Tiraron las carabinas
Ay a la primera descarga
Tiraron las carabinas».

Estrella Morente
Enrique Morente/Estrella Morente


Dietética

Beneficios de las coquinas

Tiene unos valores nutricionales similares a los de las almejas. Al mismo tiempo que es baja en grasas y calorías nos aporta proteínas de buena calidad y aminoácidos. Estas cualidades la hacen perfecta para las dietas de los deportistas y de adelgazamiento. Destaca por su alto contenido en vitamina B3, B9 y ácido fólico.

Además, nos aporta minerales como hierro, selenio, potasio y calcio. En cuanto al hierro, 100 gramos de coquinas nos ofrecen la cantidad recomendada para todo el día. Por ello, se aconseja incluirla en la dieta de las personas anémicas o durante los días en que las mujeres están menstruando. También tiene yodo, recomendable para las personas que sufran hipotiroidismo (tiroides) y desaconsejable para las que tengan hipertiroidismo.

Cuando existe un exceso de función tiroidea el tiroides secreta mayor cantidad de hormonas tiroideas en sangre y se habla de hipertiroidismo. Cuando la glándula funciona por debajo de lo normal, se producen menor cantidad de hormonas tiroideas y se habla de hipotirodismo. Para su diagnóstico vasta con un simple análisis de sangre.

martes, 29 de junio de 2021

Alcachofas Rellenas de la Abuela Paca

«El amor es una alcachofa que va perdiendo sus enigmas»


Versos del poema; «El amor es un centro» de Mario Benedetti


Aguadulce, Sevilla


Si existe un lugar en el mundo al que me siento singularmente ligado es Aguadulce; al que insólitas coincidencias me llevaron un día. Fue de la mano de un amigo al que quería como se quiere la vida. Ese amigo se fue y yo me quedé allí. Han pasado los años y aún vuelvo, sin poder evitar la gravedad que me empuja hacia ese lugar y hacia  esas personas con las que el corazón me palpita fuerte y uno se siente querido. Cuestión anecdótica para quien le cuesta encontrar rincones que le acojan. Supongo que se debe a causas e historias que se han vivido y cuya razón no se es capaz de percibir. La abuela Paca, con sus noventa años, recorre los pasillos con una energía que nos sorprende y emociona. Su vida es historia, la memoria de un pueblo que cambia más rápidamente de lo que somos capaz de asimilar, pero ella se mantiene con una nobleza que nos conmueve. Su vida es una lección, de eso no nos cabe la menor duda, con las luces y las sombras que la vida le ha ido poniendo por delante; una crónica transformada en sal y que tan solo ella sabe lo que estas palabras significan. Va por ella y por toda la buena gente de Aguadulce.


La palabra alcaucil, etimológicamente, se compone del árabe «alqabsíl» y del latín «capitĭa» que quiere decir cabeza, por alusivo a su forma de la alcachofa silvestre o de las especies similares. Pero es más que probable que su nombre proceda del árabe al-kharshûf o de al-qabsíl, como tan bien se le conoce.

Existe un mito griego que explica que había una doncella muy hermosa llamada Cynara, de la cual se enamoró Zeus, que decidió convertirla en diosa y llevarla al Monte Olimpo. Pero Cynara echaba de menos a su familia y volvió a la tierra a visitar su hogar. Zeus, enfurecido y decepcionado, la convirtió en la primera alcachofa. De ahí su nombre científico Cynara.


La alcachofa procede del Noreste de África y parece ser que ya la conocían los griegos y los romanos. Pero debido al desarrollo de la agricultura en Al-Ándalus, los árabes introdujeron notables avances en las técnicas agrícolas, que permitieron un incremento en la producción.

El desarrollo de la agricultura de regadío fue notable, y permitió crear grandes huertas en el entorno de las ciudades y alquerías. Debido al uso y la disponibilidad del agua permitió introducir y aclimatar nuevos cultivos que hoy consideramos típicos de nuestras tierras: el algodón, el azafrán, los cítricos, la caña de azúcar, la berenjena, la alcachofa o el arroz. Durante este periodo se introdujo en Italia y Francia, mejorándose el cultivo del cardo, más amargo, y obteniéndose la alcachofa tal como la conocemos hoy en día.

Se sabe que consumía regularmente en Italia en el siglo XV y parece que fue impulsado su consumo en Francia por Catalina de Médicis a la que le gustaba comer corazones de alcachofa. A Luís XIV de Francia, el Rey Sol, también le gustaban mucho las alcachofas por lo que solicitó a sus jardineros su cultivo.


INGREDIENTES

Un kilo de alcachofas.

Cuatro dientes de ajo

Dos pimientos verdes

Una o dos zanahorias.

Dos tomates maduros

Aceite de oliva virgen extra

Un vaso de vino blanco

Laurel

Azafrán en polvo

Zumo de limón

Sal

Para la masa o relleno

Pan rallado

200 gramos de pollo

200 gramos de cerdo

Dos dientes de ajo

Media cebolla

Dos huevos

Un chorreón de vino fino o manzanilla

Perejil picado

Pimienta negra molida

Sal


ELABORACIÓN

Lo primero sería, limpiar las alcachofas, quitándoles las hojas más duras y externas. Lo más exquisito es el corazón de la misma. Seguidamente, se refriega las alcachofas con zumo de limón para que no se ennegrezca (con medio limón).

Para el relleno:

La carne procedemos a comprarla picada, lo aconsejable es que el carnicero la pique delante de nosotros.

Le agregamos el ajo y el perejil picado.

La cebolla es aconsejable sofreírla con anterioridad una vez enternecida la añadimos a la picada junto con los huevos batidos, sal, pimienta negra.

Le añadimos a la masa un poco de vino blanco y pan rallado y comprobamos que la espesura del relleno, que no se apelmace demasiado.

Amasamos bien, probamos de sabor y de textura.

Con un vaciador o cucharilla de café, vaciamos el centro de la alcachofa.

Rellenamos las alcachofas presionando la carne.

Seguidamente, marcamos con harina la zona externa de carne y sellamos; que quiere decir freímos en aceite de oliva.

Apartamos en un plato o bandeja.

Decidimos si dejamos el sofrito tal como está o trituramos.

Con las alcachofas rellenas, las ponemos en una sartén grande, todas de pie, como en la foto.

Le echamos un chorreón de aceite por lo alto y cebolla picada por los claros.

Cubrimos con agua caliente.

Dejamos hervir hasta que estén tiernas, mientras agregamos el azafrán y el laurel.

No pasaos con el agua, tan solo la suficiente para cubrir las alcachofas.

Si es necesario le vamos añadiendo agua calentita y si queremos espesar la salsa le añadimos un poco de pan rallado.


OBSERVACIONES

Que yo conozca, existen en el mercado dos tipos de alcauciles, los verdes y los morados o violetas. Ambos con riquísimos.

Son famosos los de Conil, de Trebujena, Chiclana...

También mientras se preparan se suele tener un recipiente con agua y zumo de limón. Mientras vamos pelando los alcauciles los sumergimos en esta agua.

No os preocupéis si algunas hojas nos salen duras, tan solo apartarlas, lo rico es el corazón, aunque también los tallos son muy ricos y se suelen dejar en el guiso.

Al relleno le va muy bien el jamón serrano con algo de tocino.

El corazón de la alcachofa que sacamos también lo podemos incorporar al refrito.

Me gusta añadirle alguna especie de sabor exótico como el clavo o incluso añado un poco de curry, eso sí de mucha calidad. Tened en cuenta que el curry es una mezcla de especias indias, no es una especia en sí.

Sobre dietética;

La Alcachofa o Alcaucil se utiliza en medicina natural para tratar la anemia, la diabetes, el estreñimiento, los cálculos de la vesícula biliar, la gota o el reuma. Además de ser digestiva, esta verdura es altamente diurética y muy rica en minerales, vitaminas y fibra. Las propiedades diuréticas y digestivas de la alcachofera, permiten que el hígado aumente la producción de bilis, que favorece la digestión de alimentos, reduce los niveles de colesterol al facilitar su expulsión del organismo y regenera las células del hígado.

sábado, 19 de junio de 2021

Baba Ganush, la Danza Traviesa.



Desde al-Zahra te recuerdo con pasión,
el horizonte está claro
y la tierra nos muestra su faz serena.

La brisa desmaya con el crepúsculo,
parece que se apiada de mi
y languidece llena de ternura…

Así fueron los días deliciosos que ya pasaron,
cuando aprovechando el sueño del destino,
fuimos ladrones del placer.

Ibn Zaydun (Córdoba, 1003–1071)


Cocina de Inspiración Andalusí

Puré conocido en el mundo con el nombre de Muttabal Betinjan. En la Gran Siria y en Egipto se le llamaba a este plato Ganush en honor al santo (baba en árabe).

En el siglo I, este santo dio de comer a la gente del pueblo este puré que le había regalado un alumno y en su honor, la gente rebautizó este plato con el nombre de Baba Ganush (el coqueto y sensual). Sin duda, debido a su textura, grácil y ligera, consiguiendo cierta insaciabilidad en los comensales. 

Se cuenta que a menudo las madres lo administraban a sus hijas creyendo que estas adquirían las mismas características del Baba Ganush y que las convertiría en mimosas y delicadamente sensuales…

Muchas mujeres creían en el poder misterioso y casadero del Baba Ganush, así pues, nos dice la tradición que colmaban a sus hijas con este puré y con la esperanza puesta de que despertasen el deseo y el interés de cualquier alma masculina.


Existe otra leyenda que, asegura que el plato nació como una muestra de cariño de una hija hacia su padre, que ya mayor y sin dientes sólo podía comer los purés de verduras que ella le preparaba. Una de esas variantes de puré resultó esta sabrosa recta.

En resumen, la tradición popular nos dice que este es un plato dulce y seductor, que resulta difícil dejar de comer una vez se ha empezado y que las mujeres que lo consumen con cierta frecuencia, adquieren las características seductoras del plato. 

Advirtiéndonos de la prudencia necesaria en lo que respecta a su debido consumo, debido a que un abuso del mismo podría poner en peligro la virtud de nuestras muchachas. Sin comentarios por mi parte, que luego se malinterpreta lo que digo. Tan solo expreso cuanto he estudiado en lo referente al plato y sus orígenes. 

A comer se ha dicho y si nos entona el plato, ya sabemos; a bailar, todo lo que el cuerpo aguante.

Ricardo, a 19 de junio del 2021


INGREDIENTES

Cuatro o cinco berenjenas
(depende del tamaño)

Tres dientes de ajo

Zumo de medio limón.

Dos cucharadas de Tahini
(Pasta de sésamo)

Aceite de oliva virgen extra

Una pizca de comino molido
(Opcional)

Una cucharadita de pimentón dulce
(Opcional)

Una pizca de pimienta negra molida

Granos de granada
(fruto)

Cilandro picado
(Opcional)

Sal fina


ELABORACIÓN

Lavamos las berenjenas.

Las cortamos por la mitad y a lo largo.

Con un pequeño cuchillo, le hacemos cortes a la carne.

Calentaos el horno a 220ºC.

Ponemos las berenjenas enteras en una placa con aceite.

Las colocamos con la piel hacia arriba, para que el interior se impregne de aceite.

Dejamos asar 45 minutos, hasta que estén del todo blandas y hechas.

Sacamos del horno y dejamos en un colador para que escurran el agua resultante y el aceite.

En un mortero, majamos el ajo con la sal y un poco de limón.

Cuando las berenjenas se hayan enfriado sacamos la carne de la piel ayudándonos con una cuchara.

Ponemos la pulpa en un colador y dejamos que siga escurriendo.

Aplastamos la carne de la berenjena, primero la picamos a cuchillo y luego; bien con un tenedor o con la maja en el mortero

Se incorporar la pasta de ajo, sal, el zumo de limón y la pasta de sésamo (Tahini), mezclando bien hasta que esté todo bien incorporado.

Le incorporamos una pizca de pimienta negra molida.

Corregimos de sal y de limón si fuera necesario.


OBSERVACIONES

El principal ingrediente es la berenjena asada, que se mezcla con el tahini, zumo de limón, ajo, jarabe de granadas y comino. En el momento de consumirlo, se aliña con aceite de oliva y con frecuencia se le añaden pepitas de granada, o bien se usa el zumo de esta fruta en el aliño, mezclado con el aceite.

En la tradición antigua se decoraba con granos o pepitas del fruto de la granada.

Combina bien con los dátiles o uvas pasas.

También le va muy bien y para espesar el puré las almendras molidas, nueces o pistachos.

El comino molido y el pimentón son opcionales.

La menta y el perejil, dependerá de nuestros gustos y necesidades.

Algunos, montan la pasta con aceite, tal si se tratase de una mahonesa.

También se puede cocer la berenjena en agua y un poco de leche. Luego, habrá que escurrirla para que suelte todo el agua.
Variaciones al Baba Ganush

El Raheb (el ermitaño asceta)

En esta versión no se agrega tahini, por lo tanto, resulta muchísimo más modesta la receta.

En ocasiones se decora el plato con tacos pequeños de tomate, cebolla, pepinillos en vinagre, etc.

Zaaluk
(Puré de berenjenas magrebí)

Es un plato muy popular en el Magreb, exceptuando la tahini, el resto de ingredientes son similares al Muttabal clásico.

Se pela la berenjena, seguidamente se corta a tacos y se sazona.

Se cuecen las berenjenas durante treinta minutos.

Se sacan los tacos de berenjenas y se escurren, que suelten toda el agua.

Se calienta el aceite en una sartén con media taza de aceite de oliva y se fríen los tacos de berenjenas junto con dos dientes de ajos machacados, una pizca de pimienta negra y otra de pimentón dulce.

Se fríe a fuego suave, removiendo y chafando los ingredientes, hasta que el conjunto quede bien tierno.

Punto de sal y listo

domingo, 6 de junio de 2021

Sopa de Tomate de la Abuela Juana



«Sopa de tomate hasta que remate»

Refrán Popular

De Marchena, Sevilla
Sí existe un plato rey en la Residencia, es esta sopa de tomate. Hay que seguir las pautas para conseguir el éxito en este tipo de platos tradicionales, aquí no nos valen las prisas. Tenemos que mimar las verduras, lavándolas, pelándolas como el caso del tomate y picándolas, constituyendo un auténtico arco iris de color. Luego, es imprescindible el refrito a fuego suave, jugar con la paleta, removiendo y dejando su tiempo para que sofrían las verduras y no cuezan, siendo imprescindible que tome color la cebolla, para pasar a los dos pimientos y concluir con la tomatada. 
El pan, por supuesto de pueblo, tipo candeal o de hogaza y si queremos añadirle a la sopa un aporte proteínico que mejor que algo de huevo cocido, pero esto se nos escapa de la receta original. Así, que aquí os dejo esta maravilla de la naturaleza y por supuesto, herencia de las generaciones que nos precedieron.
Otros platos de Marchena en Cocina Andaluza
Picar sobre la receta para ver enlace





Marchena, acequia.

INGREDIENTES

Tres o cuatro tomates maduros

Una cebolla grande o dos medianas

Tres pimientos verdes

Un pimiento rojo

Dos dientes de ajo

200 gramos de pan amasado

Caldo de Puchero o en su defecto agua

Aceite de oliva virgen extra

Hierbabuena picadita

Sal


ELABORACIÓN

Lo primero es preparar los tomates y demás verduras.

Pelamos la cebolla y lavamos el resto, limpiando los pimientos.

Escalfamos en agua los tomates, vertiéndolos, justo cuando el agua esté a punto de hervor durante unos segundos para poder pelarlos a posteriori con facilidad.

A continuación, le quitamos las pepitas y picamos la carne del tomate, es importante aprovechar el jugo que sueltan los tomates.

Hacemos un refrito con los ajos, la cebolla y los pimientos; todo picadito. Cuando todo esté pochado le incorporamos el tomate natural, machacándolo con la paletilla hasta que esté frito.

Se le agrega el caldo de puchero y se deja hervir sobre quince minutos, aproximadamente

Es muy importante que ligue todo muy bien y la sopa quede suave, sin mucho caldo, pero bien mezclada.

El pan, que debe de ser del día anterior, lo cortamos a cuadraditos y los disponemos sobre el fondo de la sopera.

Vertemos la sopa sobre el pan.

Se espolvorea con hierbabuena.

Punto de sal y si vemos necesario un pellizco de azúcar.


OBSERVACIONES

Un plato clásico donde los haya, con muchas posibilidades y variantes conforme nos vamos desplazando por la geografía andaluza.

Con gambas, almejas, un huevo cuajado en el centro, taquitos de jamón o de queso de cabra. Muchas son las maneras en que llevamos probado la sopa de tomate a lo largo y ancho de la geografía andaluza.

El tomate es el secreto; jugoso y madurito.

El pan campero y del día anterior, también hay quien lo remoja en agua con anterioridad.

Hemos de tener cuidado de no pasarnos con el aceite, que estropea la sopa.

Por lo que nada más lo veamos asomar sobre la superficie de la sopa, desgrasamos la misma, bien con un cucharón o con papel absorbente.

Esta sopa se caracteriza por casi la ausencia de caldo, constituyendo los vegetales junto al pan su particular originalidad.

Plato centenario, aporte de vitaminas e hidratos de carbono. 

Más natural y saludable imposible.

La hierbabuena fresca, aunque eso seguro que no era necesario decirlo.