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martes, 29 de junio de 2021

Alcachofas Rellenas de la Abuela Paca

«El amor es una alcachofa que va perdiendo sus enigmas»


Versos del poema; «El amor es un centro» de Mario Benedetti


Aguadulce, Sevilla


Si existe un lugar en el mundo al que me siento singularmente ligado es Aguadulce; al que insólitas coincidencias me llevaron un día. Fue de la mano de un amigo al que quería como se quiere la vida. Ese amigo se fue y yo me quedé allí. Han pasado los años y aún vuelvo, sin poder evitar la gravedad que me empuja hacia ese lugar y hacia  esas personas con las que el corazón me palpita fuerte y uno se siente querido. Cuestión anecdótica para quien le cuesta encontrar rincones que le acojan. Supongo que se debe a causas e historias que se han vivido y cuya razón no se es capaz de percibir. La abuela Paca, con sus noventa años, recorre los pasillos con una energía que nos sorprende y emociona. Su vida es historia, la memoria de un pueblo que cambia más rápidamente de lo que somos capaz de asimilar, pero ella se mantiene con una nobleza que nos conmueve. Su vida es una lección, de eso no nos cabe la menor duda, con las luces y las sombras que la vida le ha ido poniendo por delante; una crónica transformada en sal y que tan solo ella sabe lo que estas palabras significan. Va por ella y por toda la buena gente de Aguadulce.


La palabra alcaucil, etimológicamente, se compone del árabe «alqabsíl» y del latín «capitĭa» que quiere decir cabeza, por alusivo a su forma de la alcachofa silvestre o de las especies similares. Pero es más que probable que su nombre proceda del árabe al-kharshûf o de al-qabsíl, como tan bien se le conoce.

Existe un mito griego que explica que había una doncella muy hermosa llamada Cynara, de la cual se enamoró Zeus, que decidió convertirla en diosa y llevarla al Monte Olimpo. Pero Cynara echaba de menos a su familia y volvió a la tierra a visitar su hogar. Zeus, enfurecido y decepcionado, la convirtió en la primera alcachofa. De ahí su nombre científico Cynara.


La alcachofa procede del Noreste de África y parece ser que ya la conocían los griegos y los romanos. Pero debido al desarrollo de la agricultura en Al-Ándalus, los árabes introdujeron notables avances en las técnicas agrícolas, que permitieron un incremento en la producción.

El desarrollo de la agricultura de regadío fue notable, y permitió crear grandes huertas en el entorno de las ciudades y alquerías. Debido al uso y la disponibilidad del agua permitió introducir y aclimatar nuevos cultivos que hoy consideramos típicos de nuestras tierras: el algodón, el azafrán, los cítricos, la caña de azúcar, la berenjena, la alcachofa o el arroz. Durante este periodo se introdujo en Italia y Francia, mejorándose el cultivo del cardo, más amargo, y obteniéndose la alcachofa tal como la conocemos hoy en día.

Se sabe que consumía regularmente en Italia en el siglo XV y parece que fue impulsado su consumo en Francia por Catalina de Médicis a la que le gustaba comer corazones de alcachofa. A Luís XIV de Francia, el Rey Sol, también le gustaban mucho las alcachofas por lo que solicitó a sus jardineros su cultivo.


INGREDIENTES

Un kilo de alcachofas.

Cuatro dientes de ajo

Dos pimientos verdes

Una o dos zanahorias.

Dos tomates maduros

Aceite de oliva virgen extra

Un vaso de vino blanco

Laurel

Azafrán en polvo

Zumo de limón

Sal

Para la masa o relleno

Pan rallado

200 gramos de pollo

200 gramos de cerdo

Dos dientes de ajo

Media cebolla

Dos huevos

Un chorreón de vino fino o manzanilla

Perejil picado

Pimienta negra molida

Sal


ELABORACIÓN

Lo primero sería, limpiar las alcachofas, quitándoles las hojas más duras y externas. Lo más exquisito es el corazón de la misma. Seguidamente, se refriega las alcachofas con zumo de limón para que no se ennegrezca (con medio limón).

Para el relleno:

La carne procedemos a comprarla picada, lo aconsejable es que el carnicero la pique delante de nosotros.

Le agregamos el ajo y el perejil picado.

La cebolla es aconsejable sofreírla con anterioridad una vez enternecida la añadimos a la picada junto con los huevos batidos, sal, pimienta negra.

Le añadimos a la masa un poco de vino blanco y pan rallado y comprobamos que la espesura del relleno, que no se apelmace demasiado.

Amasamos bien, probamos de sabor y de textura.

Con un vaciador o cucharilla de café, vaciamos el centro de la alcachofa.

Rellenamos las alcachofas presionando la carne.

Seguidamente, marcamos con harina la zona externa de carne y sellamos; que quiere decir freímos en aceite de oliva.

Apartamos en un plato o bandeja.

Decidimos si dejamos el sofrito tal como está o trituramos.

Con las alcachofas rellenas, las ponemos en una sartén grande, todas de pie, como en la foto.

Le echamos un chorreón de aceite por lo alto y cebolla picada por los claros.

Cubrimos con agua caliente.

Dejamos hervir hasta que estén tiernas, mientras agregamos el azafrán y el laurel.

No pasaos con el agua, tan solo la suficiente para cubrir las alcachofas.

Si es necesario le vamos añadiendo agua calentita y si queremos espesar la salsa le añadimos un poco de pan rallado.


OBSERVACIONES

Que yo conozca, existen en el mercado dos tipos de alcauciles, los verdes y los morados o violetas. Ambos con riquísimos.

Son famosos los de Conil, de Trebujena, Chiclana...

También mientras se preparan se suele tener un recipiente con agua y zumo de limón. Mientras vamos pelando los alcauciles los sumergimos en esta agua.

No os preocupéis si algunas hojas nos salen duras, tan solo apartarlas, lo rico es el corazón, aunque también los tallos son muy ricos y se suelen dejar en el guiso.

Al relleno le va muy bien el jamón serrano con algo de tocino.

El corazón de la alcachofa que sacamos también lo podemos incorporar al refrito.

Me gusta añadirle alguna especie de sabor exótico como el clavo o incluso añado un poco de curry, eso sí de mucha calidad. Tened en cuenta que el curry es una mezcla de especias indias, no es una especia en sí.

Sobre dietética;

La Alcachofa o Alcaucil se utiliza en medicina natural para tratar la anemia, la diabetes, el estreñimiento, los cálculos de la vesícula biliar, la gota o el reuma. Además de ser digestiva, esta verdura es altamente diurética y muy rica en minerales, vitaminas y fibra. Las propiedades diuréticas y digestivas de la alcachofera, permiten que el hígado aumente la producción de bilis, que favorece la digestión de alimentos, reduce los niveles de colesterol al facilitar su expulsión del organismo y regenera las células del hígado.

sábado, 19 de junio de 2021

Baba Ganush, la Danza Traviesa.



Desde al-Zahra te recuerdo con pasión,
el horizonte está claro
y la tierra nos muestra su faz serena.

La brisa desmaya con el crepúsculo,
parece que se apiada de mi
y languidece llena de ternura…

Así fueron los días deliciosos que ya pasaron,
cuando aprovechando el sueño del destino,
fuimos ladrones del placer.

Ibn Zaydun (Córdoba, 1003–1071)


Cocina de Inspiración Andalusí

Puré conocido en el mundo con el nombre de Muttabal Betinjan. En la Gran Siria y en Egipto se le llamaba a este plato Ganush en honor al santo (baba en árabe).

En el siglo I, este santo dio de comer a la gente del pueblo este puré que le había regalado un alumno y en su honor, la gente rebautizó este plato con el nombre de Baba Ganush (el coqueto y sensual). Sin duda, debido a su textura, grácil y ligera, consiguiendo cierta insaciabilidad en los comensales. 

Se cuenta que a menudo las madres lo administraban a sus hijas creyendo que estas adquirían las mismas características del Baba Ganush y que las convertiría en mimosas y delicadamente sensuales…

Muchas mujeres creían en el poder misterioso y casadero del Baba Ganush, así pues, nos dice la tradición que colmaban a sus hijas con este puré y con la esperanza puesta de que despertasen el deseo y el interés de cualquier alma masculina.


Existe otra leyenda que, asegura que el plato nació como una muestra de cariño de una hija hacia su padre, que ya mayor y sin dientes sólo podía comer los purés de verduras que ella le preparaba. Una de esas variantes de puré resultó esta sabrosa recta.

En resumen, la tradición popular nos dice que este es un plato dulce y seductor, que resulta difícil dejar de comer una vez se ha empezado y que las mujeres que lo consumen con cierta frecuencia, adquieren las características seductoras del plato. 

Advirtiéndonos de la prudencia necesaria en lo que respecta a su debido consumo, debido a que un abuso del mismo podría poner en peligro la virtud de nuestras muchachas. Sin comentarios por mi parte, que luego se malinterpreta lo que digo. Tan solo expreso cuanto he estudiado en lo referente al plato y sus orígenes. 

A comer se ha dicho y si nos entona el plato, ya sabemos; a bailar, todo lo que el cuerpo aguante.

Ricardo, a 19 de junio del 2021


INGREDIENTES

Cuatro o cinco berenjenas
(depende del tamaño)

Tres dientes de ajo

Zumo de medio limón.

Dos cucharadas de Tahini
(Pasta de sésamo)

Aceite de oliva virgen extra

Una pizca de comino molido
(Opcional)

Una cucharadita de pimentón dulce
(Opcional)

Una pizca de pimienta negra molida

Granos de granada
(fruto)

Cilandro picado
(Opcional)

Sal fina


ELABORACIÓN

Lavamos las berenjenas.

Las cortamos por la mitad y a lo largo.

Con un pequeño cuchillo, le hacemos cortes a la carne.

Calentaos el horno a 220ºC.

Ponemos las berenjenas enteras en una placa con aceite.

Las colocamos con la piel hacia arriba, para que el interior se impregne de aceite.

Dejamos asar 45 minutos, hasta que estén del todo blandas y hechas.

Sacamos del horno y dejamos en un colador para que escurran el agua resultante y el aceite.

En un mortero, majamos el ajo con la sal y un poco de limón.

Cuando las berenjenas se hayan enfriado sacamos la carne de la piel ayudándonos con una cuchara.

Ponemos la pulpa en un colador y dejamos que siga escurriendo.

Aplastamos la carne de la berenjena, primero la picamos a cuchillo y luego; bien con un tenedor o con la maja en el mortero

Se incorporar la pasta de ajo, sal, el zumo de limón y la pasta de sésamo (Tahini), mezclando bien hasta que esté todo bien incorporado.

Le incorporamos una pizca de pimienta negra molida.

Corregimos de sal y de limón si fuera necesario.


OBSERVACIONES

El principal ingrediente es la berenjena asada, que se mezcla con el tahini, zumo de limón, ajo, jarabe de granadas y comino. En el momento de consumirlo, se aliña con aceite de oliva y con frecuencia se le añaden pepitas de granada, o bien se usa el zumo de esta fruta en el aliño, mezclado con el aceite.

En la tradición antigua se decoraba con granos o pepitas del fruto de la granada.

Combina bien con los dátiles o uvas pasas.

También le va muy bien y para espesar el puré las almendras molidas, nueces o pistachos.

El comino molido y el pimentón son opcionales.

La menta y el perejil, dependerá de nuestros gustos y necesidades.

Algunos, montan la pasta con aceite, tal si se tratase de una mahonesa.

También se puede cocer la berenjena en agua y un poco de leche. Luego, habrá que escurrirla para que suelte todo el agua.
Variaciones al Baba Ganush

El Raheb (el ermitaño asceta)

En esta versión no se agrega tahini, por lo tanto, resulta muchísimo más modesta la receta.

En ocasiones se decora el plato con tacos pequeños de tomate, cebolla, pepinillos en vinagre, etc.

Zaaluk
(Puré de berenjenas magrebí)

Es un plato muy popular en el Magreb, exceptuando la tahini, el resto de ingredientes son similares al Muttabal clásico.

Se pela la berenjena, seguidamente se corta a tacos y se sazona.

Se cuecen las berenjenas durante treinta minutos.

Se sacan los tacos de berenjenas y se escurren, que suelten toda el agua.

Se calienta el aceite en una sartén con media taza de aceite de oliva y se fríen los tacos de berenjenas junto con dos dientes de ajos machacados, una pizca de pimienta negra y otra de pimentón dulce.

Se fríe a fuego suave, removiendo y chafando los ingredientes, hasta que el conjunto quede bien tierno.

Punto de sal y listo

martes, 24 de abril de 2018

Fritá de Tomates con Patatas Fritas


«No hay mala cocinera, con tomates a la vera» 

Refrán Popular

De Sevilla y toda Andalucía


Plato de abuelas y sin duda una receta que nos trae recuerdos y aromas del pasado. Bocas manchadas de rojo, servilletas embadurnadas de tomate y ese pan con el que no paramos de rebañar el plato hasta dejarlo tan limpio como una patena. Vivencias que quedaron en ese tiempo hermoso que constituye nuestra herencia emocional, un tiempo donde cada cosa disponía del espacio necesario para el deleite. Entonces no había móviles y la televisión solo se veía en el momento destinado para ello. Tocaba comer, todos a la mesa; padres, hermanos, vecinos, primos... juegos y regañinas. Estábamos todos allí y eso era lo importante, que no faltaba nadie. Cierro los ojos y percibo a la familia, en casa, en el campo o en la playa, compartiendo los aromas de la niñez, hoy en forma de fritada de patatas, ese tiempo dulce que vine conmigo, otorgándome la vida.


INGREDIENTES

Cuatro tomates hermosos y maduros.

Dos pimientos verdes.

Dos dientes de ajo.

Una cebolla grande.

Tres o cuatro patatas, dependiendo del tamaño.

Una pizca de orégano.

Perejil.

Unos granos de comino.

Aceite de oliva virgen extra.

Sal


ELABORACIÓN

Comenzamos por los tomates, lo primero de todo quitarles la piel. Podemos sumergirlos en agua hirviendo durante unos segundos y comprobaremos como se raja la piel y se desprende fácilmente.

Le quitamos las pipas y dejamos solo la carne y el jugo.

Continuamos pelando las cebollas y limpiando el pimiento de pepitas.

Lavamos las verduras.

Picamos a lascas los dos dientes de ajo y finamente la cebolla y los pimientos verdes.

Ahora ya podemos comenzar la fritada.

Primero ponemos a calentar el aceite sobre en la sartén, para la fritada prefiero las de hierro.

Una vez caliente el aceite, comenzamos por turno; primero rehogamos los ajos, la cebolla, el pimiento verde para terminar con el tomate.

A fuego suave y removiendo para que no se pegue.

Yo en casa uso mi cucharon de madera de toda la vida, aunque para cocinar en el trabajo hay que tener en cuenta que la normativa indica que usemos de silicona o plástico (Cuestiones de higiene).

Una vez integrado el refrito, probamos de sabor y la acidez del mismo, si es necesario una pizca de azúcar no le vendrá nada mal, así reducimos la acidez del tomate.

Granos de comino, punto de sal y apartamos.

Freímos las patatas en abundante aceite de oliva, intentando dejarlas algo pochas, pues uno de los secretos de este plato es que absorban la salsa de tomate. Si la freímos demasiado perderemos en textura y sabor.

Un poco de pimienta molida también le va muy bien.

Escurrimos las patatas y la ligamos con la fritada de tomate, con suavidad para que no se rompan las patatas.

Rociamos con orégano picado y algo de perejil.


OBSERVACIONES

Lo principal es el tomate, nos dejamos de experimentaciones con las nuevas variedades que inunda los mercados y nos vamos a los de siempre; es decir jugosos y preferentemente de la zona. Aunque los de pera o canarios vayan bien. El secreto de este plato se encuentra en la calidad del tomate.

Los popularmente llamados de caña, los malagueños, Los Palacios, Villafranca, Conil, Aracena, Almería... no nos quejemos que en Andalucía hay calidad de sobra, pido disculpas si me dejo alguno detrás, pero recito de memoria.

Lo de la acidez, se combate fácilmente con un poquitín de azúcar.

Se suele acompañar con un huevo frito.

Guisantes no le van nada mal, un poco de chorizo o de jamón ni que decir.

Pero hablaríamos de otra cosa y para este plato, dejémonos de barroquismos y quedémonos tal como lo he descrito. A veces lo sencillo vence a lo más sofisticado.

De hierbas, me he decantado por el orégano, pero lo principal es que por nada del mundo se eclipse el sabor natural del tomate potenciado por la fritada.

Buen provecho, la mesa nos espera y con ella… un montón de historias.

martes, 8 de agosto de 2017

Berenjenas Califales



«Una señorita va por el mercado
con su cola verde y el traje morado»

Adivinanza Gastronómica

Cocina de Inspiración Andalusí


Tomé el plato el año pasado, concretamente en las Bodegas Mezquita de Córdoba, desde entonces no ha parado de seducirme el rico contraste conseguido entre el vino y el fruto, una variedad más de las que encontramos en Málaga aderezadas con miel de caña. Os dejo al final de la página un enlace donde podéis ver la realización del plato desde las Bodegas Mezquitas de Córdoba.

El cultivo de la berenjena es antiquísimo, desde antes del 2000 a. C. y existen innumerables documentos escritos donde sitúan su origen en el sudeste asiático.

Los datos más antiguos que se conocen la establecen en el estado de Assam (al noreste de la India), Birmania y en China. Llevada por comerciantes árabes pasó al norte de África y más tarde, en la Edad Media, entró a Europa por la España musulmana, desde donde se extendió su cultivo por los países cálidos del Mediterráneo.

De introducción árabe, desde Damasco llegan a la península, o al menos son introducidas en dicho periodo de nuestra historia.

Según las observaciones del árabe Abu el Jai, existían cuatro tipos de berenjenas; las egipcias cuyo fruto es blanco y su flor color violeta, las syriacas, cuyo fruto tiene color violeta, y la flor entre zarca y bermeja, las baladíes que son negras y de capullito delgado y las cordobesas que son negras, con la flor del mismo color que las anteriores; todas se cultivan del mismo modo.


«Según mi observación, las berenjenas se siembran en Sevilla a lechos por enero»

Abu Zacarías, llamado Baiasi

Médico árabe andaluz, por el siglo XII en la Huerta del Rey en Sevilla, el mayor jardín botánico de la antigüedad en Andalucía.

INGREDIENTES

Una berenjena

Sal

Harina

Aceite de oliva para freír

Perejil picado

Para el rebozado

100 gramos de harina

Un huevo fresco

Medio sobre de Levadura Royal

Azafrán molido.

100 cl. de cerveza

Sal

Para la reducción del Pedro Ximénez

250 cl. de Pedro Ximénez

100 gr de azúcar


ELABORACIÓN

El fruto, en este caso las berenjenas

Lavar las berenjenas, no hace falta pelar la piel.

Cortar las berenjenas en medias rodajas y meterlas en leche sazonada para que no ennegrezcan. 

La Salsa

Poner en un cazo el vino junto con el azúcar y reducir hasta conseguir una textura parecida a la del caramelo.

El rebozado

Mezclar la harina con la cerveza, la levadura, el huevo, la sal, el perejil y triturar hasta conseguir una masa homogénea.

Dejar fermentar una hora al menos.

La fritura

Pasar las berenjenas por harina primero y luego por la masa descrita, freír en abundante aceite caliente, por supuesto que sea de oliva.

Escurrir sobre un papel absorbente y salsear con la reducción del Pedro Ximénez.



OBSERVACIONES

Muchas variantes; hay quien moja la berenjena en leche, tal como recomendamos, quien la fríe solo con harina, quienes la fríen con harina de tempura o de garbanzos, también quienes la mezclan agua helada...

De la manera de cortar la berenjena, ya ni cuento; a rodajas, bastones, dados...

Se le suele añadir un poco de leche al agua para que no ennegrezcan las berenjenas.

Le he añadido un clavo de olor a la reducción del Pedro Ximénez

Propiedades de las Berenjenas

Es desintoxicante, la berenjena contiene unas células que activan unas enzimas del organismo, que ayudan a desintoxicar y eliminar las sustancias nocivas del organismo.

Se utiliza para bajar peso, ya que la berenjena tiene muy pocas calorías, y contiene gran cantidad de agua, por lo que es muy buena para bajar peso, y saciar el hambre.

Protege contra algunos tipos de cáncer: La berenjena tiene en la piel muchas propiedades antioxidantes, ya que contiene vitamina E, antocinaina, y ácidos fenólicos, por ello es beneficiosa para proteger al organismo de algunos tipos de cáncer.

Es beneficiosa para las embarazadas, gracias a su gran aporte de ácido fólico, la berenjena es muy recomendable para las mujeres embarazadas, sobre todo durante los primeros meses de gestación. El consumo de ácido fólico evita, para defectos de nacimiento del tubo neural, y la formación de espina bifida en el bebé.


martes, 3 de mayo de 2016

Habas en Menestra a la Rondeña


«Desgranando habichuelas dijo una dama…
"toito" esto lo hago de mala gana
y es cosa triste hacer “toito" aquello
que se resiste».

Copla Popular.

De Ronda (Málaga)


INGREDIENTES

Un kilo de alcachofas

Medio kilo de habas

Medio kilo de guisantes

Una cebolla grande

Un tomate grande y maduro

Medio kilo de morcilla rondeña.

Harina

Caldo de cocer las verduras.

Una pizca de pimentón

Sal


ELABORACIÓN

Limpiamos las alcachofas con un pequeño cuchillo de acero inoxidable desechando las hojas más duras, cortamos en trozos y untamos con limón para evitar se ennegrezcan.

Las habas y guisantes, ya desgranados y limpios.

Enharinamos las alcachofas, las habas y los guisantes.

Hervimos en agua con sal, las verduras enharinadas.

Una vez tiernas las verduras colamos el caldo y escurrimos las verduras; limpiándolas de restos de harina si fuese menester.

Sofreímos la cebolla picada o cortada a lascas o finamente. Una vez sofrita le agregamos la pulpa del tomate; bien rallado o picado a cuchillo y preferiblemente sin piel.

Una vez terminado de sofreír el tomate junto a la cebolla le añadimos el resto de las verduras; alcachofas, habas y guisantes.

Rehogamos y permitimos que se mezclen generosamente los sabores.

Cubrimos con el caldo resultante de la cocción de las verduras y le añadimos la morcilla cortada en rodajas.

Añadimos una cucharadita de pimentón.

Cocemos alrededor de cinco minutos y servimos.

Punto de sal y una pizca de pimienta negra si consideramos.


OBSERVACIONES

Cuidado con el caldo que al llevar la harina de las verduras puede pegarse al fondo de la cazuela o recipiente.

También probamos por si nos resulta algo amargoso el caldo, si fuese así añadimos un poco de azúcar.

Podemos dejar reducir el caldo junto con el refrito de cebolla y tomate para que adquiera más sabor.

Le va bien el azafrán, el laurel, el jengibre…

La morcilla es el producto fundamental que le otorga una característica y personalidad diferente al plato.

La morcilla procedente de la Serranía de Ronda conlleva la incorporación de «Manteca colorá». Siendo jugosa y firme a su vez. Por lo que es recomendable para cualquier tipo de guiso o potaje.

En ocasiones se suele acompañar el plato con tostadas de pan de pueblo.