jueves, 7 de noviembre de 2013

Pollo a la Aldeana



"La carne de pluma, el rostro desarruga"

Refrán Popular



Fuentesanta de Martos 
(Jaén)




Dejamos a un lado la lejana cocina Andalusí y nos metemos de lleno en la Andalucía profunda. Plato humilde donde los haya, respetuoso y exquisito que no precisa más adjetivos. Plato que me recuerda ciertos almuerzos de domingo en el campo. 

Un lujo hace años cuando el pollo de corral se hallaba lejos de lo permitido para lo mayoría del pueblo; cuando el buen vino blanco y las hierbas perfumaba el aíre hirviendo en la cazuela mientras ablandaba el ave y nos hacia retorcer el estomago ante la larga y ansiosa espera de poder "atacar" el plato.

Productos básicos y nutrientes esenciales carentes de grasas saturadas; ricos en proteínas y minerales. Cuando no era necesario recurrir a dietas especificas, cuando nuestro saber y subsistencia comulgaba diariamente con la tierra.


Saludos Ricardo


INGREDIENTES

Un Pollo troceado

Una Copa de Vino Blanco

Dos Zanahorias

Dos Cebollas

Cien gramos de Manteca de Cerdo

Una Taza de Caldo

Harina

Sal y Pimienta Negra




ELABORACIÓN


Se doran los trozos de Pollo en Manteca o Aceite de Oliva y se apartan sobre una fuente.

En la misma grasa se sofríen las Zanahorias y las Cebollas, previamente lavadas, peladas y troceadas; que cuando adquieran su punto adecuado de cocción se apartan también en la fuente junto al Pollo. 

A continuación deshacemos en el Aceite o grasa una cucharada de Harina y le añadimos la copa de Vino blanco y la taza de Caldo.

Se añaden los trozos de Pollo junto a las Verduras y cocemos todo junto durante una hora.

Ponemos punto de sal y pimienta.


OBSERVACIONES


Ni que decir tiene que hoy en día el Aceite de oliva ha sustituido a la Manteca de Cerdo en cuestión de sofritos y Marinados. 

Os dejo la elección, la receta que se muestra arriba es la históricamente correcta.

Yo le he añadido una rama de Romero en la cocción, creo que el secreto del plato consiste en la humildad de sus productos, lo sencillo. 
Aunque uno no pueda dejar de imaginarse a ese Pollo de corral fuerte y gallardo.

El vino ya sabéis que me decanto por los Blancos del condado para el guiso, aunque los cordobeses y gaditanos tampoco se dejan querer...

Plato muy sencillo de elaborar, he ahí el peligro; mientras menos complicado mas difícil resulta enmascarar el resultado final.

Ese es el secreto, la sencillez; el mayor enemigo del cocinero.



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