domingo, 28 de octubre de 2012

Lentejas Serranas




"Para fastidiar al patrón, no como lentejas"

Anónimo



De Huelva





INGREDIENTES


Medio Kilo de Lentejas

Dos dientes de Ajos

Una Cebolla

Un Tomate Maduro

Una Zanahoria

Un Pimiento Verde

Una cucharada de Pimentón

Una Patata

Un Chorizo de Jabugo pequeño

Una Morcilla de Jabugo pequeña

Un trozo de Tocino Fresco

Unos de taquitos de Jamón Serrano.

Laurel

Agua (Unos dos litros aprox.)

Sal

Vinagre.

Aceite de Oliva Virgen Extra



ELABORACIÓN


Se limpian las Lentejas y en una olla con Agua hirviendo se cuecen la Cebolla los dientes de Ajos, el Tomate, el Pimiento, la Zanahoria y la Patata (las verduras, peladas y lavadas). 

Una vez cocida las Verduras se sacan esta con una espumadera se pasan por una tourmix o se majan, pasándolas posteriormente por un colador.

Se vierte todo en el Agua de cocer; las Lentejas, el majado de Verduras, el Pimentón, el Chorizo, la Morcilla y el Tocino.

Se deja hervir suavemente aproximadamente cuarenta minutos, comprobámos que las Lentejas están en su punto. se sazonan y le agregamos un chorreón de Vinagre.


OBSERVACIONES


Yo no suelo poner en remojo las Lentejas, pero eso lo dejo al gusto de cada cual, pues cada cocinero tiene su librillo. 

Lo importante creo que es añadir el Agua adecuada para que al empaparse las lentejas queden lo suficientemente espesas y ligadas al soltar su propio almidón.

El punto de cocción varía según la especie de Lentejas.

Esta receta lleva grasa suficiente a no ser que cosamos aparte las Longanizas y el Tocino, entonces si le añado un chorreón de aceite de Oliva.

También es opcional un refrito de ajos, cebolla picada y tomate que le podemos añadir cuando comience a hervir las Lentejas.

La hoja de Laurel es opcional.


CURIOSIDADES


Los auténticos enemigos de las lentejas fueron los médicos medievales. 

Efectivamente, aquellos sabios creían que las lentejas provocaban epilepsia y locura, creencia que casi ha perdurado hasta nuestros tiempos. Las necedades que los galenos de las facultades de los siglos XVII y XVIII llegaron a decir sobre las lentejas podrían figurar en una antología del disparate. Aquel sabelotodo, Gabriel Alonso de Herrera, en su libro Obra de Agricultura (Alcalá 1513), afirma que las lentejas “son frías y secas, engordan una sangre melancólica, producen malas digestiones y son espantosas para aquellos aquejados de epilepsia”. Como males menores, según Alonso de Herrera, producen dolor de cabeza y, sobre todo, acarrean pesadillas espantosas. Dañan la vista, producen estreñimiento -en particular si han sido cocidas con agua de lluvia- y convierten a los hombres más viriles en melindrosas féminas.
Igualmente, el doctor Luis Lobera de Ávila, que fue médico de cabecera del emperador Carlos V y lo acompañó por toda Europa, literalmente delira al iniciar en su Banquete de nobles caballeros (1530) el capítulo de las lentejas: “Las lentejas comidas en mucha cantidad y durante mucho tiempo, son melancólicas y producen lepra”. Y todo esto, que no son más que dislates, sin el menor fundamento, la ciencia antigua lo aceptó al pie de la letra.



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