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viernes, 3 de mayo de 2013

Alcachofas a la Montillana




— ¡Qué buen aspecto tiene usted hoy!

—He recibido un barril de Amontillado 
y tengo mis dudas.

— ¿Cómo?

— ¿Amontillado?

—Por eso le digo que tengo mis dudas.

— ¡Amontillado!

— ¡Pero si usted es incapaz de distinguir 
el Amontillado del Jerez!

Edgar Allan Poe 
El Barril de Amontillado

De Montilla (Córdoba)


Buenas Noches, hoy marchamos para Córdoba y su provincia. Homenaje de nuevo en este tiempo de alcachofas en esta clásica receta, donde la mezclamos con el vino denominación de Montilla-Moriles con la verdura.

Excluimos, por lo tanto, de esta receta, a nuestro querido Pedro Ximénez y hemos de investigar con los generosos; Finos, Amontillados y Olorosos de la zona.

Al mismo tiempo rescato de mi memoria un relato que me apasionó en mi juventud del escritor norteamericano Edgar Allan Poe.

Así que acabo de elaborarme un buen cóctel, espero no se me indigeste.

Buen provecho.


Otra receta de Montilla disponible en la enciclopedia es:


INGREDIENTES


Kilo y medio de alcachofas.

Una cebolla

Cuatro dientes de Ajo

Una rama de hierbabuena

Limón

Vino de Montilla (oloroso)

Una cuchara sopera de harina

Pimienta negra

Medio cuarto de aceite de oliva virgen extra

Un litro de agua o caldo de ave o jamón.

Sal


ELABORACIÓN


Se limpian las alcachofas con un cuchillo de acero inoxidable y se untan con limón para que no ennegrezcan.

«Se pone agua al fuego con los mismos ingredientes anteriores y cuando hierven se le añaden las alcachofas escurridas».

Es decir; cocemos las alcachofas en agua, limón, un poco de harina y una hoja de laurel.

Una vez tiernas, se escurren.

En una cazuela de barro se dispone de un poco de aceite, se sofríen primero los ajos y la cebolla.

Cortamos las alcachofas como más nos gusten.

Agregamos al sofrito la cucharada de harina y ligamos.

Cuando todo está dorado se agregan las alcachofas, así como un poco de vino de Montilla, agua, pimienta sal y una rama de hierbabuena.

Dejamos que evapore el vino.

Agregamos el agua o caldo.

Dejamos cocer durante diez minutos.

Ponemos a punto de sal y pimienta.

Nos aseguramos que quede espeso el cocinado.


Receta "Sartén de Plata" en las I Jornadas Gastronómicas de Córdoba.

Su creador es Don Francisco Medina, Jefe de Cocina de "El Caballo Rojo"

Noviembre 1978



OBSERVACIONES

Variaciones a la receta; taquitos de Jamón ibérico, azafrán, tomate natural...

Estas son nuestras posibilidades.

En vez de agua, caldo de ave o jamón.

En vez de harina una cucharadita de Maizena.

Ahora pasemos a ver algunas de las características de los vinos de Montilla.

El Amontillado

Vino de color oro viejo encendido, sabor cálido, avellanado cuya sedosidad tenuemente oleaginosa produce el lagrimeo peculiar en la superficie cóncava de la copa. Ideal para aperitivos añejos y compañero e ingrediente sopas y consomés.

Rey de los vinos generosos, por su crianza bajo el velo de flor en su comienzo y su envejecimiento oxidativa y prolongado al final de su crianza.

Fino


Vino de color pálido amarillento con algunas tonalidades oliváceas, con agradable deje amargoso y olor primaveral. Adecuado para copeo, aperitivos y mariscos.

Oloroso

Vino de coloración caoba oscuro y mucho cuerpo, solemne aroma que se adentra entre una sensación frondosa de vid, sol y noble madera.

De crianza exclusivamente oxidativa, alta graduación alcohólica y sabor aterciopelado.

Recomendable «entre horas», para recibimiento y despedidas, con aderezo en recetas culinarias, gloria de salsas y de carnes.

domingo, 14 de octubre de 2012

Presa Ibérica al Pedro Ximénez de Montilla


«Una primera copa para la sed,
una segunda para la alegría.
Una tercera para el placer,
una cuarta para la locura».

Poema Goliardesco

De Montilla, Córdoba.


La ciudad, con la solera que dan los siglos, y cuna del Gran Capitán, se asienta en una pequeña loma, con numerosas muestras de palacios, iglesias y construcciones de interés como la Parroquia de Santiago, la Iglesia de Santa Clara, Palacio de los Medinaceli, y el edificio construido por estos sobre el antiguo castillo.

Situado en plena campiña cordobesa, su término municipal se compone de un terreno alomado, cerros suaves y montículos, entre los que destaca la llamada Sierra de Montilla, de escasa altitud. La mayor parte de sus tierras están cultivadas de viñedos, que producen los famosos caldos de la denominación de origen Montilla-Moriles; pero también se cultivan el olivo, los cereales y otros cultivos propios de secano.

Existen diversas interpretaciones de su toponímico: en el siglo XVIII se atribuía a la contracción de "montevilla"; otros estudiosos trataron de obtenerlo de Monte Ulía o de Montiella (del árabe Mondelia) y seguramente fuese la Montilyana de los Anales Palatinos de Alhakan II citada entre el recorrido desde Atana y Wacita Milihah (Cabra).

Actualmente se piensa que su nombre, es de claras raíces castellanas, ya que aparece por primera vez en la Crónica de Alfonso XI (1333) y en el Libro de la montería de este monarca, así como en varios documentos de la segunda mitad del siglo XIV, como Montiella.


El gran Capitán 
Oleo de María José Ruiz 

INGREDIENTES


600 gramos de Presa Ibérica troceada

(Aprox. para 4 comensales)

Cebolla o cebollita francesa

Un chorreón de coñac

150 cl. de Pedro Ximénez (aprox.)

Un vaso pequeño de agua

50 gramos de uvas pasas moscatel.

50 gramos de pasas de corinto

50 gramos de harina de trigo

100 cl. de jugo de carne

(o una cucharada sopera de Bovril en su defecto)

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Pimienta negra

Para la guarnición:

Patatas

Una cebolla

Un pimiento verde

Una hoja de laurel

Vino blanco

La presa, es la pieza más veteada de grasa intramuscular, con aspecto marmóreo. De cada cerdo se obtienen dos piezas de aproximadamente quinientos gramos cada una. También se suele llamar presa a lo que en algunos sitios se conoce como bola ibérica, la parte más tierna de la aguja.

Tradicionalmente, la presa ibérica se utilizaba para hacer embutidos, como el lomito ibérico de bellota o el morcón, ahora se aprovecha también mucho su comercialización en fresco para cocinar, por lo que se ha convertido en una carne muy demanda.


ELABORACIÓN


Se limpia la carne y cortamos en tacos pequeños.

Asamos y doramos la carne y reservamos.

En la misma sartén donde hemos salteado la carne y una vez apartada, elaboramos la salsa.

Aceite de oliva, añadimos la cebolla muy finamente picada. Sofreírla con cuidado de que no se queme.

Una vez sofrita la cebolla le añadíos un poco de harina, solo con el objeto de espesar la salsa.

Removemos y ligamos la harina con el sofrito. Flambeamos con el coñac.

Incorporamos el vino Pedro Ximénez y un vaso pequeño de agua.

Añadimos la carne.

En cuanto comience a hervir le agregamos la cucharita de jugo de carne.

Dejamos cocer la carne, mientras vamos probando la salsa.

Es muy importante reducir a fuego muy lento, para que se enternezca bien la carne.

Si fuese necesario, le añadimos agua. No más vino.

Las uvas pasas, es recomendable que las cubramos de Pedro Ximénez y las dejemos reposar unas horas, antes de la elaboración de la receta. Con el fin de ablandarlas y de enriquecerse en el jugo.

El vino resultante de la maceración de las pasas también lo incorporaremos a la salsa.

Si lo vemos necesario, avivamos el fuego para reducir la salsa.

Servimos los trozos de presa bañados por la salsa y con las uvas pasas por encima.

Punto de sal y pimienta negra.


Para las patatas panaderas


Lavamos y pelamos las patatas.

Cortamos las patatas a rodajas, no demasiado finas.

Pelamos y limpiamos la cebolla y el pimiento.

Cortamos la cebolla y el pimiento, como en juliana.

Le damos golpe fritura a las patatas y pochamos.

A parte, sofreímos la cebolla junto con el pimiento.

Ya en la bandeja de hornear ligamos el sofrito con las patatas pochadas.

Chorreón de vino blanco, hoja de laurel, punto de sal.

Horneamos a 180º hasta que estén tiernas las patatas.


CURIOSIDADES

Plato complejo y barroco, donde caben múltiples posibilidades culinarias.

Simplificaría en dos cuestiones; la calidad de la carne y del vino.

Aseguraos que la carne sea de buen ibérico y el vino de denominación de origen.

Sin duda una mala calidad del vino reduce aromas y calidad al producto final.

Le vienen bien los piñones, junto con las pasas.

Nos hemos decantado por la presa ibérica como carne, caben infinitas posibilidades.

Os dejo un enlace muy interesante.