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jueves, 6 de febrero de 2014

La Olla de San Antón de Monachil



«San Antón mató un marrano
y no me dio una morcilla;
no le dieran a San Antón
cuatro palos en las costillas»

Canto Popular

De Granada y Provincia


San Antón, conocido también como San Antonio Abad, fue un eremita egipcio que nació en Heracleópolis Magna, en el año 251 d. C. y murió en el 356 d. C., en Monte Colzim.

Hijo de una familia acomodada, se quedó huérfano a los veinte años, vendió todos sus bienes, entregó el dinero a los necesitados y se fue a vivir a una aldea, durmiendo en una cueva sepulcral y llevando una vida totalmente austera. Se cuenta que en este lugar tuvo varios episodios con demonios, en forma de bestias salvajes, con los que se batió a muerte.

A los 35 años, cruzó el Nilo y se retiró al monte Pispir, donde vivió durante 20 años en total soledad. En esa etapa, se alimentó gracias a la ayuda de las personas que le lanzaban comida por encima del muro de su refugio. Pronto le salió un grupo de discípulos, que se establecieron en cuevas y cabañas cercanas, formando una incipiente colonia de ascetas, que lo tomaron como modelo.


San Antón fue un gran amante de los animales, al que se le representa vestido con su hábito de monje y un cerdo a sus pies.

En el siglo XII d.C. nace la orden de los caballeros del hospital de San Antonio, que serán conocidos como Hospitalarios. En la Edad Media los Antonianos tenían costumbre de soltar cerdos por las calles para que la gente los alimentara. Posteriormente la carne era destinada a hospitales o se vendía para recaudar dinero que sería empleado para la atención de los enfermos.

Los Hermanos Hospitalarios de San Antonio, también conocidos como Orden de San Antonio o Antonianos, fueron una congregación católica fundada hacia 1095, con el propósito de cuidar de aquellos que sufrían la enfermedad del ergotismo, muy común por entonces y llamada fuego de San Antón. La congregación fue canónicamente unida a la Orden de Malta en 1777 por el papa Pío VI. En España fue extinguida por un breve pontificio del mismo papa Pío VI, publicado en 1791. Perdió sus últimos monasterios durante la Revolución francesa (1789) y el periodo de Mediatización y Secularización del Sacro Imperio Romano Germánico de 1803.


INGREDIENTES

250 gramos de habitas, sin vaina

250 gramos judías blancas (habichuelas)

Una cebolla

Una cabeza de ajos

Un pimiento rojo

Hinojo

Una taza de arroz

Un hueso de jamón

Un hueso del espinazo de cerdo

Un rabo de cerdo

150 gramos de papada de cerdo

150 gramos de panceta

Una oreja de cerdo

Una morcilla (preferiblemente de cebolla)

Cien gramos de puntas de costillas de cerdo curadas

Sal

Pimienta negra


ELABORACIÓN

Los productos cárnicos están en salazón hay que lavarlos previamente y quitarles la sal.

Las habas y las judías se ponen en remojo la víspera cambiándoles una vez el agua y quitándoles a las habas el extremo negro de la piel para evitar que el caldo se ennegrezca. Si no encontramos habas, se le puede añadir habas congeladas o en conserva.

En una olla de barro y con agua templada, se pondrán las habas y las judías con el resto de los ingredientes, excepto la morcilla, las patatas y el arroz que reservaremos para más adelante, dejando cocer durante tres horas hasta que estén tiernas las judías y la carne; espumando el caldo varias veces.

Cuando ya esté acabando la cocción le incorporaremos las patatas, el arroz y la morcilla, dejando hervir durante veinte minutos más.

Servir en dos vuelcos por un lado las legumbres y por otro la carne, acompañándose de encurtidos o vinagrillos como se les suele llamar en la zona.


OBSERVACIONES

En la comarca de la Vega de Granada se acostumbra, en numerosas localidades, a hacer hogueras en honor de San Antón (17 de enero). Por lo tanto, es costumbre de elaborar en la conocida Olla de San Antón

La Olla de San Antón, es un rico plato transmitido de generación en generación que con motivo de la festividad y debido al frío que se impone durante el invierno ha propiciado este plato, que se come sólo durante un par de semanas al año.

En su avío, pocas partes del cerdo se escapan: oreja, rabo, tocino, morcilla, manitas, acompañadas con habas secas, arroz e hinojos.

Se suele cocer duran te diez minutos los huesos, la costilla de cerdo, la panceta, la oreja, el rabo y el tocino añejo en la olla exprés, para luego pasar los ingredientes a otra cazuela con agua limpia, de esta manera evitamos gran cantidad de grasas.

Es muy importante espumar constantemente el caldo.

Le va bien el tomillo.

Debido a la cantidad de grasa, avisamos que aumenta el colesterol, por lo tanto, sed precavidos.
                                               

Ollas de San Antón en Monachil

lunes, 22 de octubre de 2012

Revuelto de Patatas y Chorizos de Monachil



«El que come chorizo, se pone como un rollizo» 

Anónimo

De Monachil (Granada)

Poco a poco iremos desgranando los platos de la zona, siendo uno de sus platos tradicionales la olla de San Antón, que se elabora con habas secas, arroz, garbanzos, hinojos y diversas partes de cerdo, papas a lo pobre, habas con el jamón y cazuela con verduras

Los restos arqueológicos encontrados en el término municipal de Monachil se remontan a los períodos prehistóricos, aquí se estableció la colonia argárica más occidental de Andalucía.

El origen de su poblamiento es de la época árabe; tras la conquista del reino de Granada por los Reyes Católicos y la posterior expulsión de los moriscos, el territorio quedó deshabitado, en el año 1572 Felipe II mandó repoblar este lugar.


En los últimos años, el municipio ha visto crecer su actividad gracias a la instalación de la Estación de Esquí de Sierra Nevada.

El cauce del río Monachil atesora uno de los parajes más espectaculares de Sierra Nevada: el desfiladero de Los Cahorros. Situado a sólo dos kilómetros de Monachil ofrece un paisaje de escarpados tajos, túneles de piedra, un salto de agua y su famoso puente colgante de más de 55 metros de largo. Es uno de los lugares de la provincia más visitados por los excursionistas.

Una buena parte de la fecunda flora autóctona de Sierra Nevada puede observarse en el jardín botánico de La Cortijuela, en donde se han reunido más de un centenar de las especies vegetales más representativas del Parque Nacional para su investigación y estudio, como encinas, quejigos, serbales, majuelos, madreselvas, escaramujos y retamas. Este jardín está situado en las proximidades del monte Trevenque, entre la casa forestal de La Cortijuela y el arroyo Huenes. Se accede a través de un sendero peatonal de dos kilómetros que partiendo de la Fuente del Hervidero cruza lugares tan pintorescos como el puente de los siete ojos.


INGREDIENTES

Dos huevos

(por persona)

Un chorizo de ristra (pequeño)

Aceite de oliva virgen extra

150 gramos de patatas

Sal


ELABORACIÓN

Se fríen a parte las patatas cortadas a cuartos como si fuesen para tortilla.

Se partan las patatas una vez fritas.

En cazuela de barro o sartén se calienta el aceite.

Agregar los choricitos cortados a rodajas.

Rehogamos junto a las patatas ya fritas

En un recipiente o plato disponemos de los dos huevos ligeramente batidos, lo ideal es que no se mezcle del todo las yemas con las claras.

Una vez rehogado el chorizo y las patatas añadimos los huevos y removemos con cuchara o paleta de madera para no dañar el fondo de la cazuela.

Sal fina y punto.


OBSERVACIONES

Existen varios revueltos en Monachil; uno que lleva jamón de Trevelez y pimientos rojos asados, otro con morcilla de la zona y un tercero con habas de la vega.

Un poco de pimienta negra no le va mal.

El romero combina perfectamente con el plato.